Tradicionalmente se ha creído que conocer de antemano lo que pasará es una facultad divina pero no humana. Efectivamente, resulta imposible conocer el futuro (a menos que confiemos en el tarot o técnicas de ese tipo)
También se escucha decir que no poder reparar el pasado, aprovechar el presente ni conocer el futuro son la tragedia humana más grande.
Hablemos, primero, de no poder conocer el futuro. Creo que es absolutamente obvio ser incapaces de tal cosa, pues es contradictorio ser libre y conocer el futuro. Me explico, el futuro es el resultado de nuestras acciones libres, o sea, nacidas de nuestro querer. Por supuesto que hay acciones involuntarias, aunque para mí el término acción propiamente tal implica la libertad. Por eso, prefiero llamarlos actos involuntarios.
En fin, si el futuro es resultado de nuestras acciones, no hay forma de conocerlo. Este solo puede ser predecible y previsible en un mundo automatizado, sin libertad. El mismo razonamiento se puede aplicar a eso de reparar el pasado. De lo que hicimos en el pasado no queda más que hacernos responsables.
Con respecto a aprovechar el presente, ni siquiera vale la pena hablar. El presente como tal tiene muchas acepciones y me atrevo a decir que es algo totalmente subjetivo, como todo lo que tiene que ver con el tiempo. Nuestra vida es un continuo, una duración, suma de instantes imposibles de unificar en un presente. Al momento que hablamos de él ya no está, ya es pasado.
Por eso, lo verdaderamente trágico no es no poder conocer el futuro ni cambiar el pasado, lo infausto es no poder recordar o revivir las experiencias pasadas. No poder volver a sentir estar en los brazos de mi madre o la sensación de ir de la mano de mi padre. No recordar con todos sus detalles ni volver a sentir lo que se siente ser niño. No poder experimentar ahora lo que se siente jugar con mis hermanos, la inocencia de la alegría. No poder sentir nuevamente el éxtasis del enamoramiento, ni la inocente pasión del primer beso.
Así las cosas, la nostalgia no es ese sentimiento insano que surge por hacer presente constantemente algo pasado con tal de evadir el presente. La nostalgia, más bien, es el sentimiento de incapacidad de recordar o re-experimentar el pasado.
Claro que podemos representar en nuestra mente imágenes y con esfuerzo sensaciones. Pero tales recuerdos solo serán una deforme y mezquina sombra de aquella experiencia pasada. Recuerdo lo que no me interesa recordar. Lo que debería recordar no recuerdo. ¡Homo obliviosus! ¡Hombre olvidadizo!