Žižek: ideología y razón cínica

Según Žižek, el cinismo en su versión marxiana sería: “ellos no lo saben, pero lo hacen”. Sin embargo, se distancia de Marx cuando introduce el concepto de “razón cínica” propuesto por Peter Sloterdijk, para quien “el modo de funcionamiento dominante de la ideología es cínico”. Su fórmula del cinismo es la siguiente: “ellos saben muy bien lo que hacen, pero aun así, lo hacen”. Al respecto, Žižek comenta lo siguiente:

La razón cínica ya no es ingenua, sino que es una paradoja de una falsa conciencia ilustrada: uno sabe de sobra la falsedad, está muy al tanto de que hay un interés particular oculto tras una universalidad ideológica, pero aún así, no renuncia a ella.

Žižek, S. (1992). El sublime objeto de la ideología, p. 57.

Aquí llegamos a un punto crucial en la comprensión de la ideología cuando Žižek se pregunta “¿Dónde está el lugar de la ilusión ideológica, en el “saber” o en el “hacer” en la realidad”?”. Desde una lectura marxista, la ilusión ideológica está en el saber, y se trata de “una discordancia entre lo que la gente efectivamente hace y aquello que piensa que hace”. Esta respuesta tiene como base la noción marxista de ideología como falsa conciencia o consciencia ingenua, es decir, la necesidad del no conocimiento del síntoma. Pero Žižek señala que “esta lectura de la fórmula marxiana omite una ilusión, un error, una distorsión que actúa ya en la realidad social, al nivel de lo que los individuos hacen, y no sólo de lo que piensan o creen que hacen.”

Para Žižek, la ilusión ideológica está en el hacer más que en el saber: “la ilusión no está del lado del saber, está ya del lado de la realidad, de lo que la gente hace”. Aquí se introduce la noción de fantasía ideológica, para entender cómo la ilusión está del lado del hacer y no del saber. Siguiendo la noción marxiana del “fetichismo de la mercancía”, Žižek interpreta que las prácticas cotidianas y las relaciones sociales son guiadas por una ilusión o fantasía inconsciente que se pasa por alto. Por ejemplo, “Cuando los individuos usan el dinero, saben muy bien que no tiene nada de mágico, que el dinero es, en su materialidad, simplemente una expresión de las relaciones sociales”. Sin embargo, sucede que “en su propia actividad social, en lo que hacen, las personas actúan como si el dinero, en su realidad material, fuera la encarnación inmediata de la riqueza en tanto tal”. Así, Žižek llega a la conclusión de que “el nivel fundamental de la ideología” es el de “una fantasía (inconsciente) que estructura nuestra propia realidad social”.

Dentro de esta fantasía ideológica, que estructura las relaciones sociales y guía las prácticas cotidianas, la razón cínica aparece como un camino “para cegarnos al poder estructurante de la fantasía ideológica: aun cuando no tomemos las cosas en serio, aun cuando mantengamos una distancia irónica, aun así lo hacemos”.

Así las cosas, la fórmula de la razón cínica de Sloterdijk se puede interpretar de la siguiente manera: 

“Ellos saben que, en su actividad, siguen una ilusión, pero aun así lo hacen”. Por ejemplo, ellos saben que su idea de Libertad encubre una forma particular de explotación, pero aún así, continúan en pos de esta idea de Libertad.

Žižek, S. (1992). El sublime objeto de la ideología, p. 61

Esta razón cínica, de actuar a sabiendas, se concreta en la realidad social mediante una moral cínica: actuar como si no supiera. Por eso, Žižek llega a la siguiente conclusión: 

Lo que llamamos «realidad social» es en último término una construcción ética; se apoya en un cierto como si (actuamos como si creyéramos en la omnipotencia de la burocracia, como si el Presidente encarnara la Voluntad del Pueblo, como si el Partido expresara el interés objetivo de la clase obrera…). En cuanto se pierde la creencia (la cual, recordémoslo de nuevo, no se ha de concebir definitivamente en un nivel «psicológico»: se encarna, se materializa, en el funcionamiento efectivo del campo social), la trama de la realidad social se desintegra.

Žižek, S. (1992). El sublime objeto de la ideología, p. 65

De esta manera, la ideología deviene, finalmente, en una ética definida por la moral cínica del como si. El sujeto sabe, pero actúa como si no supiera. Esto es lo que sostiene “la fantasía que regula la realidad social”. En última instancia, la ideología funciona cínicamente. 

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