El ‘triunfo de la cristiandad’ y el fin de la filosofía

Mosaico de la Academia platónica

Cuenta la historia que desde que un emperador se hizo cristiano, a principios del sigo IV, las cosas se pusieron muy difíciles para los filósofos atenienses. Hasta que en el 532 d. C., tras el edicto del emperador Justiniano que prohibía toda forma de ‘paganismo’, los pocos que quedaban, liderados por Damascio, último escolarca de la Academia, tuvieron que emprender viaje hacia el Oriente, a tierras persas, huyendo de la cristiandad empeñada en destruir el ‘paganismo’. Esto significó el cierre definitivo de la milenaria Academia fundada por Platón. Se cumplía así la sentencia de Tertuliano: «¿Qué tiene que ver Atenas con Jerusalén?» «¿Qué concordia existe entre la Academia y la Iglesia?»

Para los cristianos la filosofía y sus filósofos era una amenaza porque trabajaban ‘bajo la locura del paganismo’. Se cuenta que muchos de ellos fueron cruelmente torturados y asesinados sin piedad. Conocido es el caso de la filósofa alejandrina Hipatia, que por el 415 fue brutalmente asesinada por una turba de ‘cristianos’ bajo la orden de su obispo Cirilo. A esas alturas todo valía para imponer la religión a lo largo y ancho del Imperio.

Evidentemente, no todos los que se dedicaban a la filosofía tuvieron la misma suerte. El afamado filósofo y teólogo Agustín de Hipona, contemporáneo de Hipatia, gozaba de la protección del Imperio y alentaba a destruir el paganismo con ‘crueldad misericordiosa’. La misma suerte corrieron otros contemporáneos que pasaron a llamarse ‘padres de la Iglesia’, tales como Juan Crisóstomo o el mismo Cirilo. Todos ellos coincidían en su esfuerzo por combatir el ‘paganismo’.

Es bastante dudoso, entonces, pensar en una ‘filosofía cristiana’ o el apellido que se le quiera dar. Los hechos demuestran que ponerle apellido a la filosofía es más bien un intento de usarla como herramienta al servicio del poder de tal o cual religión o ideología. El punto es que la filosofía pierde su esencia cuando pasa a ser mero instrumento del poder. Su naturaleza es crítica, la filosofía pone todo en crisis, es decir, saca a la luz el fundamento de las cosas. En ese sentido, se rehúsa a ser capturada y usada con intereses políticos y religiosos. Ella, precisamente, devela esos intereses.

El ‘triunfo de la cristiandad’ significó el fin de la filosofía no sólo por el cierre de la Academia, sino también porque fue capturada por la religión y usada como instrumento de dominio, o sea, porque degeneró en ideología.

  • Bibliografía: Nixey, C. (2018). La edad de la penumbra. Cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico. Taurus.

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