Byung-Chul Han: la agonía del Eros

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, en su libro La agonía del Eros, afirma que en la actualidad el amor se encuentra en una situación muy crítica, agónica. Esto se debe, principalmente, a “la erosión del otro, que tiene lugar en todos los ámbitos de la vida y va unida a un excesivo narcisismo de la propia mismidad”.

Para Han, el amor se da necesariamente en la alteridad, ya que “el Eros se dirige al otro en sentido enfático, que no puede alcanzarse bajo el régimen del yo, [la experiencia erótica] presupone la asimetría y exterioridad del otro”, quien es “atópico”, es decir, “carece de lugar”.

[El amor] hace posible una experiencia del otro en su alteridad, que saca al uno de su infierno narcisista. El eros pone en marcha un voluntario desreconocimiento de sí mismo, un voluntario vaciamiento de sí mismo.

Han, B. (2014). La agonía del Eros, p. 7


Frente a esto, Han enuncia una sentencia lapidaria: en la sociedad actual, la “sociedad del consumo”, que se parece cada vez más al “infierno de lo igual”, que “aspira a eliminar la alteridad atópica a favor de diferencias consumibles, heterotópicas”, “no hay ninguna experiencia erótica”.

El verbo modal negativo del Eros
Según Han, el imperativo del capitalismo es “sé libre, tú puedes”. Por el contrario, el verbo modal negativo del Eros es «no poder poder».

La negatividad de la alteridad, a saber, la atopía del otro, que se sustrae a todo poder, es constitutiva para la experiencia erótica.

Han, B. (2014). La agonía del Eros, p. 12

Por eso, “la relación lograda con el otro se manifiesta como una especie de fracaso. El otro aparece solo a través de un no poder poder”.
En una sociedad de consumo y rendimiento la distancia originaria de la alteridad está erosionada, convirtiendo al otro en un objeto sexual, sin rostro, cosificado y consumible. Se fomenta la cercanía, produciendo lejanía y se desprecia el distanciamiento, que es la negatividad que permite experimentar al otro en su alteridad. Este amor está privado de la negatividad de la herida, de la ausencia y de la distancia, porque es un amor que busca poseer al otro.
En la sociedad actual, el presente disponible es la “temporalidad de lo igual”, se trata de un presente total que suprime el instante, es “la temporalidad del clic”. Se detesta el futuro porque es la “temporalidad del otro”, de la ausencia, de la distancia, de quien no puede ser hallado, poseído y consumido, porque “la alteridad no es ninguna diferencia que puede consumirse”.

El amor como vulneración
Han nos dice que el amor tiene la negatividad de la “transformación y vulneración”, porque se arriesga hasta la muerte. El amor es “morir en el otro”. Por eso, “la verdadera esencia del amor consiste en renunciar a la conciencia de sí mismo, en olvidarse de sí en otra mismidad”. Esto difiere totalmente de la relación de poder y dominación en la que “me afirmo y opongo al otro en la medida en que lo someto. En cambio, el poder del Eros implica una impotencia en la que yo, en lugar de afirmarme, me pierdo en el otro o para el otro, que me alienta de nuevo”.
Nuevamente, Han señala que el amor así entendido es imposible de vivir en la sociedad neoliberal de producción y rendimiento. Mediante el trabajo, el rendimiento, la auto explotación, la acumulación y el crecimiento, el sujeto moderno se dirige contra la muerte, no se arriesga. Por eso, no es capaz de ninguna experiencia erótica. En este tipo de sociedad, domina lo que Han llama una “economía de supervivencia”.

El amor deshabitúa
Según Han, lo habitual corresponde a lo ordinario, lo acostumbrado, a la repetición, es “reproducción de lo igual”. En el orden de lo habitual se da “el amor del uno a uno. Le falta por completo la negatividad de la alteridad”. En otras palabras, en el orden de lo habitual se da una “escena del uno” y no una “escena de lo dos” (tal como lo plantea Alain Baidou).
Por el contrario, el amor que se da en la alteridad es un acontecimiento que rompe lo habitual:

[El amor] como una ‘escena de lo dos’ deshabitúa y reduce el narcisismo. Produce una ‘ruptura’, una ‘perforación’ en el orden de lo habitual y de lo igual.

Han, B. (2014). La agonía del Eros, p. 36.

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